EL ARTE PALEOCRISTIANO

1        Contexto histórico

Entre la caída definitiva de Roma y la plena instalación de una cultura cristiano-germánica en Europa, transcurren tres siglos dominados por un arte espiritualmente en alza pero económicamente en decadencia: el arte paleocristiano. El arte paleocristiano nace con los orígenes del cristianismo dentro del Imperio Romano pero se manifiesta en su fase de esplendor a partir del 313, del Edicto de Milán, cuando la religión oficial del Imperio va a ser el cristianismo. Este arte se acaba con las invasiones germánicas

aunque él va a transmitir todo el legado clásico en decadencia y va a influir en los artes toscos y primitivos de los invasores.

2        Características generales

Desde los orígenes del cristianismo, esta religión había segregado sus propias formas artísticas a partir de la tradición clásica grecorromana y oriental. El realismo clásico es sustituido por el expresionismo cristiano. A la perspectiva y al modelado sustituyen las figuras planas y sin fondos. La realidad espiritual a la física, la iconografía al peso estético.

El hecho de que el cristianismo se difundiera primero por las provincias romanas de Oriente va a suponer una influencia anticlásica de un arte tradicionalmente simbólico y expresivo (Egipto, Persia, etc). Además el hecho de que esta nueva religión se difundiera antes entre las clases sociales más bajas, conlleva  la necesidad de usar un lenguaje más claro y fácilmente comprensible por los fieles. Como la liturgia cristiana exige la congregación de todos los fieles, las paredes de sus catacumbas primero y de sus basílicas después, se llenarán de imágenes y escenas elocuentes cuya narrativa no ofrezca lugar a dudas.

Si unimos estas dos características: simbolismo y sencillez iconográfica, al retroceso cultural general, al proceso de esclerosis artística, de regresión y primitivismo al que se ve condenado todo el Imperio Romano a partir del siglo III por motivos económicos y políticos, todo ello nos da como resultado lo que va a ser la tónica general del arte cristiano-occidental hasta el despertar del naturalismo gótico en el siglo XIII.

3        La Arquitectura

Las primitivas comunidades cristianas se congregaban en casas particulares o en catacumbas: pasadizos secretos y subterráneos donde se celebraba la liturgia. No hay pues una arquitectura oficial que defina el nuevo espíritu. Pero en el año 313 se acaba la clandestinidad y los cristianos toman la basílica romana para sus fines religiosos porque era el edificio que mejor se adaptaba a sus necesidades y a las grandes concentraciones de fieles.

Tiene planta de tres naves, la central más alta y separadas las tres por columnas, con el altar al fondo bajo el arco que da acceso al ábside único. Vanos en la nave central que iluminan el interior y techumbre de doble vertiente en la nave central y de una sola vertiente en las laterales. De muy primera época son las basílicas de Santa María la Mayor y Santa Sabina en Roma. En ellas quedan definidas las características que conformarán los templos cristianos de Occidente hasta nuestros días.

4        La iconografía

La iconografía escultórica es víctima también de la tradición hebraica que prohíbe la representación de la divinidad. Por eso, hasta bien entrado el siglo IV, no va a haber escultura de bulto redondo. Sin embargo en los sarcófagos se mantiene la línea escultórica romana siendo a veces imposible de distinguir unos de otros.

La pintura abandona el procedimiento del fresco para acogerse al más duradero y refinado del mosaico. Las escenas están tomadas indistintamente de Viejo y del Nuevo Testamento, siempre con las figuras humanas en claro protagonismo sobre un paisaje esquemático y accesorio. Aparece toda la simbología propia del cristianismo, el cordero, el pastor, el pantocrator, el pez, etc. Paulatinamente nos alejamos de los patrones clásicos, desaparece el relieve y el modelado para dar paso al color plano y la línea gruesa, la cual resalta más la expresividad del fervor religioso. Formas compositivas jerarquizadas y simétricas, frontalismo para las figuras importantes y rostros hieráticos e inexpresivos en señal de respeto hacia ellos.

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comentarios
  1. Pilar Riedel dice:

    eta cuaticon!!!

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